Atendemos niños y niñas

Lo que le ofrecemos a los niños y niñas no es una terapia convencional: a pesar de que ellos saben que están siendo llevados al psicólogo, lo que experimentan no es un interrogatorio respecto a sus conductas y los motivos de sus conductas -como muchas veces esperan que sea, según lo que nos relatan- sino un espacio entretenido, afectuoso y libre, que es lo que normalmente NO experimentan fuera de la sala de atención. La conducta disrruptiva de los niñ@s incomoda al adulto, lo preocupa, incluso a veces lo contraría y entonces se esfuerza por extinguirla. Pero en ningún caso su sintomatología es "escuchada", como un lenguaje en código que requiere contextualización para ser entendido. El juego -en sus condiciones naturales de goce, libertad y espontaneidad- es ese contexto que permite interpretar los síntomas infantiles, pero más allá de la interpretación, es el escenario preciso en el que niño espontáneamente elabora, resignifica y expresa aquello de lo que no puede hablar con palabras. Lo sorprendente es que su trabajo elaborativo y terapéutico permanece en la metáfora, de la misma manera que la observación del juego nos remite a una poesía en acción.


Confianza Lúcida

En relación a la atención de niños y niñas, la confianza lúcida es un valor que se concreta a través del respeto irrestricto a los intereses y motivaciones de los niñ@s al jugar. Ellos eligen el juego que los convoca, negocian intereses y motivaciones entre sus pares y se ciñen a unas reglas del espacio que ellos mismos han definido, teniendo a la terapeuta como una garante del contexto en pro de poder jugar, de modo que todas las voces sean escuchadas sin exclusión ni imposiciones. Así se crean las condiciones para que cada niño y/o niña participante en el proceso desarrolle una mirada crítica y reflexiva respecto de las actividades que desarrolla y de su propia emocionalidad, llevando este proceso reflexivo a otras esferas de su vida como un acto reparatorio progresivo.



Derechos Humanos

La Convención Internacional de Derechos de los Niños y Niñas guía las acciones, actitudes y reflexiones al interior del espacio terapéutico y fuera de él, donde el trabajo es analizado e interpretado.

El juego es el escenario natural donde los niños y niñas se desarrollan, y por ende, donde escenifican el ejercicio de sus derechos de manera espontánea y absoluta. Al estar totalmente involucrados en la acción de jugar, sus mentes, cuerpos y emocionalidades interactúan unas con otras globalmente. La garantía de ese espacio en la aceptación radical de todos y cada uno en relación al juego que los convoca es una revolución en el sentido más profundo de la palabra: sitúa la dignidad humana en un lugar absoluto.


Capital Social

Una de las constataciones más patentes de nuestro trabajo es que entre los niños y niñas surgen amistades profundas, sanas y reparadoras. Frecuentemente los dolores son compartidos y por ende, tienden a experimentarse con menor agobio, mayor capacidad de reacción y autonomía.

Al reparar la potencialidad de los vínculos, aparece la auto-confianza y la confianza en otros, permitiendo un aprendizaje en relación a la gestión emocional y a la capacidad de simbolizar e historizar.

El acceso del niño a la metáfora que implica el juego -y que aplica en su vida como herramienta repatoria- es posible gracias al desarrollo de su capital social.


Taller de juego

Taller de juego

Taller de juego

1.212

Beneficiarios atendidos.

381

Beneficiarios en el 2017.

3

Establecimientos educacionales con convenio.